Posteado por: Perico | 4 mayo 2011

Un Pasito Hacia Delante, Dos o Tres Hacia Detrás

Moais en la Isla de Pascua

Este fin de semana he tenido la oportunidad de participar en un curso sobre determinado depredador que juega un papel clave en la conservación, al menos, de nuestro ecosistema mediterráneo. Una vez abierto el debate a raíz de un artículo de prensa, decidí, pasado el fragor y calentón de nosotros, ardientes defensores, dejar planteada una cuestión que desde hace tiempo vengo dejando caer por ese rincón de la Red. El asunto es que todos los que estábamos allí lo estábamos, valga la redundancia, para de alguna manera, directa o indirecta, defender a esa forma de vida tan fascinante conocida como lobo. El quid de la cuestión, como dejé planteado, es que hay una constante que se repite a escala planetaria en la mayoría de los depredadores y esa constante es el ganado. Es más, y como dejé indicado, recientemente comentaban en un documental sobre el lobo en Alaska que, si su población no se había visto perjudicada, tal como había pasado más al sur del continente americano, es porque las condiciones climáticas no habían permitido mayores asentamientos humanos y por lo tanto la entrada de ganado. Y por otro lado, cada vez que escucho que en el 2050 nuestra especie rondará los 9.000 millones de individuos, no puedo evitar que, cuanto menos, los pelos se me pongan de punta ante un número de habitantes por encima de la capacidad de carga del planeta y que para más inri probablemente sigan teniendo un planteamiento de la vida en el que prime la opción de no adoptar ciertos cambios en sus vidas que al fin y a la postre beneficiarían al conjunto del planeta. Entre dichos cambios estaría, obviamente, el reducir considerablemente el consumo de carne. A la fin y a la postre planteé la cuestión de que defender al lobo está muy bien mediante actos directos de protestas, negociaciones con pastores, cazadores, etc y demás actividades que se nos puedan ocurrir pero que, en último extremo, lo que nos llevamos a la boca está poniendo en juego que el ganado siga expandiéndose y ocupando terrenos que hasta ahora eran loberos o cuanto menos vírgenes. También quise puntualizar que puedo entender que un cazador-recolector o gente que viva en condiciones extremas se vea obligada a hacer uso de este recurso porque si realmente lo pensamos, tan sólo se trata de un impacto muy pequeño si lo comparamos con el de esa acomodada y devoradora de recursos sociedad occidental. Resumiendo, que si quieres defender al lobo, cuanto menos, reduce considerablemente la cantidad de carne que ingieres.

Y dicho esto, aún así ya podemos dar gracias de ser una de las pocas naciones a nivel europeo que podemos presumir de que nos queden lobos, pues países supuestamente tan civilizados y con tan poca presión humana como los nórdicos, han llevado prácticamente a la picota al canis lupus. Pero esta situación de regresión que acosa al lobo y a los depredarores en general se ha hecho extensible a muchas, pero que muchas otras especies. Cuando al parecer conocemos tan sólo un 10% de la Vida y tenemos visos de poder seguir entendiendo mejor aquello de lo que formamos parte, los expertos afirman que cada día más de 100 especies se esfuman para siempre de este milagro que conocemos como Vida. Como bien afirma Agustín Carretero  en un artículo que escribió para la SEO: Cada vez que una especie desaparece, no sólo se extingue un fenómeno evolutivo único en el universo, sino que la Tierra se empobrece en su calidad de biblioteca viviente. Un hilo más del tejido de la vida se desvanece, haciendo más frágiles los ecosistemas y su capacidad de atesorar bienes y servicios básicos para el ser humano.

Algunos podrían apuntar, con el fin de quitar hierro al asunto, que al fin y al cabo la Evolución es eso, una cuestión de prueba-acierto-fallo, pero lo que realmente es motivo para la preocupación es que el ratio de extinción, en comparación con otras extinciones, multiplica por 10.000 la tasa natural y por supuesto gracias a la acción de nuestras manitas que más de uno se las podría meter donde yo le dijese. Así que, de acuerdo con estos datos y de no cambiar las cosas, cosa que veo bastante probable, aquellos que lleguen al siglo XXII podrán observar 1/3 de la vida del planeta en el siglo XXI tan sólo en los libros (eso sin contar todo lo que ya nos hemos cargado). Eso sí, siempre nos quedará la majadera salida de que “todo ha sido en pro del progreso”.

Por parte de los países del primer mundo, responsables mayoritariamente del lamentable estado en el que tenemos La Casa, todo son discursos y más discursos llenos de buenas intenciones y por lo que al menos podría dar a entender, se pasan por el forro de ciertas partes del organismo humano masculino el hecho de que la diversidad biológica equivalga a asegurarnos alimentos, medicinas, agua y aire limpios. Ante esta soberbia indecente con la que nos relacionamos con toda forma de vida con la que nos ha tocado compartir esta roca sideral y el milagro de la evolución, no puedo evitar de vez en cuando, acordarme de una historia que contaba Miguel Delibes de Castro en uno de sus libros.

Cuenta la leyenda que la isla de Pascua, una isla remota en medio del océano Pacífico, se pobló en el siglo V por un grupo de polinesios que quién sabe cómo diablos dieron con ella. La cuestión es que se encontraban tan lejos de cualquier trozo de tierra firme que no les quedó más remedio que subsistir dependiendo de los recursos naturales que aquel pedazo de tierra, como decía, perdido en medio del mar, podía ofrecerles. La diferencia con lo que podemos encontrar hoy es que antaño, la isla en cuestión, parece ser que se encontraba salpicada de bosques así como que en la misma era habitual y algo bastante común el encontrar colonias de al menos una veintena de especies de aves. Dado que parecían ser pocos y bien avenidos, no les fue difícil a esos primeros pobladores organizarse en lo social y político y, a pesar de que les pasara factura en el largo plazo, no tardaron, nunca mejor dicho, en reproducirse como conejos, rondando las estimaciones entre los 10.000 y 20.000 individuos. La cuestión, independientemente del asunto de la natalidad, es que esta sociedad prosperó alcanzando niveles notables de desarrollo cultural y religioso así como de cohesión a nivel laboral (algo que podría deducirse tan sólo de los 600 moais que pueden econtrarse a lo largo y ancho de la susodicha isla). La cuestión clave es ¿Cómo consiguió una pequeña civilización semejante “grado de desarrollo”? Lo que podría parecer evidente para unos quizás no lo sea tanto para otros, pero todo parece ser que ellos lo que consiguieron a escala local, nosotros estamos ya en un estado avanzado de conseguirlo a escala planetaria: dilapidar los recursos naturales. Ellos, a nivel de una pequeña isla, fueron todo unos pioneros en algo que hoy etiquetaríamos como “desarrollo insostenible” a una escala global.

Hablando de los bosques que os comentaba anteriormente, los pascuenses no tardaron mucho en esquilmarlos con el fin de construir canoas, utilizarlos como combustible, material de construcción o utilizar los troncos con el fin de poder arrastrar los moais desde las canteras hasta las zonas donde están ubicados. Y como no podía ser menos, la veintena de especies de aves a las que hacía referencia, tampoco escaparon a los estragos. No dudéis ni por un momento de que también fueron esquilmadas… La pregunta, por majadera que puediera parecer sería ¿Habría en esa época algún ecologista alarmista que cuanto menos pusiera su preocupación en conocimiento del vulgo? Imagino que, como en todas las sociedades habidas y por haber, algún “exótico” habría… Otra pregunta, como me la sigo haciendo hoy, sería ¿Y a quién le importó la verdad? Imagino que probablemente no a muchos (lo iréis entendiendo tal como avance la lectura).

No es difícil entender que, tal como los bosques desaparecieron, todo aquello que dependía de ellos (canoas, casas, moais, etc) pasó a ser historia y, ese grado de “progreso” que se había alcanzado, no se pudo seguir sosteniendo. La cuestión es que 11 siglos después el destino de la civilización pascuense parecía estar decidido: la escasez de recursos dio lugar a una escisión de la misma, conviertiéndose en una sociedad tribal y donde las luchas por los susodichos recursos se convirtieron en algo habitual. De tenerlo todo pasaron a tener nada o casi nada. En el siglo XVIII los holandeses llegaron a la isla en cuestión y lo único que encontraron fueron asentamientos humanos que dependían de los recursos hortícolas y algunos marinos que proporcionaba una isla deforestada. De entre la poca información de interés que pudieron obtener aquellos europeos, podría destacarse la referente a una serie de sangrientas batallas entre diferentes clanes y entre cuyas consecuencias se encontraba el derribo de un número indeterminado de moais. Y si a principios del siglo XVIII los holandeses habían encontrado unos tranquilos agricultores, la cuestión es que medio siglo más tarde, allí se presentaban los españolitos encontrando a un grupo de gente que vivía en cuevas y donde el concepto de ropa parecía no formar parte de su vocabulario ni de sus vidas diarias. En aquel momento todavía quedaban muchos años para que naciese Murphy, pero sus leyes ya estaban allí y tal como decía una de ellas: los problemas nacen, crecen, se multiplican y permanecen. Un lustro después de la llegada de los españoles , llegaban a la isla los ingleses y se encontraban un grupo de escuálidos indígenas que estaban continuamente enzarzados en peleas y donde el canibalismo parecía haberse convertido en una práctica habitual. Después de todos estos avatares tan sólo era de esperar, y así se cumplió, que el grado de desculturización de lo que quedaba de la sociedad pascuense fuese tal que ni uno solo de ellos fuese capaz de entender lo que significaba un moai, quién lo había puesto ahí o incluso cómo lo habían hecho. De ahí a las supersticiones o las leyendas tan sólo había un paso….

Una vez escrito tooooodo este rollazo aprovecho, tal como hizo Miguel Delibes “junior”, para dejar planteado el parelelismo entre la isla de Pascua y la isla Planeta Tierra. Hasta qué punto se puede establecer una similitud no lo sé, pero la cuestión es que hay muchos puntos en común y creo que la dirección en la que nos movemos no es muy diferente. Muchas veces nos preguntamos para qué sirve estudiar la Historia, creo que esto puede ser un claro ejemplo. Yendo al grano, sería lamentable que un episodio de dilapidación de recursos y superpoblación que obligatoriamente se vio abocado a luchas, muertes, canibalismos y hambrunas se volviese a repetir. Aunque la verdad, siendo lo que somos… el único animal que tropieza con la misma piedra una, dos, tres y más veces… quién sabe…

 
 

Origen de la foto aquí.

 
 
 
Compartirlo


Anuncios

Responses

  1. A mi me ha espeluznado lo de las cien especies que desaparecen cada día, por que lo desconocía, y porque me parece supertriste, lamentable, me duele el corazón tan solo de pensarlo.
    En cuanto a la Isla de Pascua, la historia es tremenda, y no veo mucha distancia entre esa isla y la isla Planeta Tierra como dices tú. Desde luego, el futuro no se presenta prometedor. Si las gentes del mañana han de conocer los animales por los libros, es penoso, y veo muy lejano que eso que relatas pase un día aquí, de hecho, nos estamos empleando a fondo para que así sea.
    Reducir el consumo de carne me parece imprescindible, pero también es muy importante preguntarnos cada vez que vamos a comprar alguna chorrada si realmente lo necesitamos.
    Me gustaría ser positiva pero lo que veo no se corresponde con lo que quiero. La gente habla, se queja, pero no quiere renunciar a ningún placer ni hacer ningún sacrificio. Los científicos avisan y nadie les escucha. Esto es como la rana que esta dentro de un agua que se calienta a fuego lento, al principio es agradable, después se está calentito y cómodo, pero cuando te quemas, entonces ya es muy tarde para saltar.
    Muy buen post, tete. 1000.

    • Gracias por tus comentarios bombón. Ya sabes perfectamente lo que pienso de lo que les espera a las nuevas generaciones, pero tampoco me quiero hacer más extensivo en eso para no desviar la atención del asunto que atañe al post. Sabes también que tengo una visión bastante particular sobre el número de retoños a traer al mundo y de la misma manera pienso que tampoco voy a entrar en mayor profundidad en ese asunto salvo que finalmente haya más comentarios que vayan en esa dirección.

      Respecto a las quejas ya sabes lo que pienso de los llorones y de que el camino se hace caminando, que uno es lo que hace y no lo que dice.

      Besets.

  2. Me falta un “no” de “NO veo muy lejano”…arriba, en el texto de arriba.

    • OK, lo he entendido igual 🙂

      1000


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: