Posteado por: Perico | 14 abril 2011

Como Decía Una Profesora Que Tuve: Lo Digo Como Lo Siento

Dicen que para gustos colores y que cada uno, a su manera, tiene una visión de la vida y de las cosas que no tiene porqué coincidir con la de los demás ¿Quién delante de un cuadro, sobre todo de arte moderno, interpreta las formas y colores a su antojo? ¿Quién no sabe de alguien que ante la visión de algo tan pequeño y tan “insignificante” como una mariquita no se maravilla mientras que para otro es un repugnante bicho? ¿Qué ocurre con aquellos que ante la inmensidad del océano se asombran mientras que para otros no es más que un montón de litros de agua salada? ¿Qué pasa con aquellos que se quedan absortos mirando cómo interactúan los pajarillos en los árboles del parque mientras que para otros no son más que un coñazo que les despierta por la mañana? ¿Qué pasa con aquel que se queda fascinado, o cuanto menos relajado, ante el ruido de los tallos de trigo cuando los mece el viento mientras que para otros no es más que eso, un campo de cultivo, un montón de plantas que se mueven al unísono por el aire? ¿Qué pensaremos de aquel que se queda maravillado en la oscuridad de la noche ante el canto de un autillo mientras que para otros eso no es más que el comportamiento de un pirao escuchando pajarracos?

Portada Revista Trimestral WWF 2011

Hay miradas humanas realmente bonitas, pero pocas tan hermosas, bellas, profundas y sobre todo tan salvajes que me transmitan tantas emociones y sentimientos como ésta que dejo en este post. Ni osos polares ni lobos a la carrera, ni orcas surcando los mares en manada, interactuando entre ellas con sus estridentes sonidos, me dicen lo que dice esta mirada.

Esta es para mí la mirada de lo indómito, de la magia y el misterio de la Vida, la mirada de la lucha por la supervivencia, de la lucha de un planeta ante el ataque de locura de una especie que supuestamente ocupa el máximo exponente de la evolución.

Esta es la mirada de la esperanza y de un futuro incierto al mismo tiempo, de la lucha de la Vida por seguir hacia delante, una mirada para lanzar un toque de atención urgente a la ceguera y destrucción humana que se cree en posesión ¿de qué? ¿y en base a qué?

¿En qué punto de nuestra historia como especie hemos perdido la conexión con el fondo de esa mirada? ¿En qué punto de nuestra historia hemos perdido la relación de armonía con eso conocido como “naturaleza”? ¿Cuándo comprenderemos que “eso” también tiene derechos? ¿Cuando entenderemos que “eso” hace por nosotros una enorme cantidad de servicios por el módico precio de 0 euros y que nuestros “inteligentes y sabios” economistas no incluyen en sus ecuaciones? ¿Nos hemos parado a pensar en el servicio gratuito que nos ofrecen esos molestos insectos polinizadores? ¿Nos paramos a pensar en los servicios que realiza un árbol tropical cuya madera, a través de una extracción muchas veces más que cuestionable, está siendo utilizada para el mueble que queremos comprar? ¿A quién le interesa la deforestación del trópico? ¿Se ha parado alguien a pensar que hasta no hace mucho tiempo la economía mundial movía un montante de 18.000.000.000.000$ mientras que los servicios que nos ofrece el planeta, gratuitamente, si se cobrasen, ascenderían a 35.000.000.000.000$?

Vivimos en una sociedad llena de ruido, desbordada de información, donde muchas veces nos movemos rápido y vamos corriendo a los sitios sin saber muy bien porqué. Los medios de comunicación de masas se han convertido en el principal instrumento por el que se mueve la información que nos llega. El obtener información directamente de la observación y de las vivencias de la tierra a la que supuestamente estamos conectados se ha esfumado (al menos en nuestra cultura occidental). Comienza a haber pequeños brotes, pero sigue siendo difícil encontrar a alguien que cultive al menos una pequeña parte de su comida; cada vez es menos habitual encontrar a alguien que cuide de “su tierra”, alguien que pueda intercambiar y aportar información de su relación con la misma. Sobre todo son los niños y las nuevas generaciones los grandes desconectados, donde una buena parte de ellos piensa que lo que compra en el supermercado sale de una máquina. Eso por no hablar de lo que es un arado o de las faenas que nuestros abuelos llevaban a cabo hasta al menos hace unos 60 años. Como apuntaba una mente brillante, nos hemos convertido en “astronautas”. Nos hemos convertido en un grupo de individuos que que flotan y giran alrededor de un universo artificial, metálico. Un universo desconectado de eso que conocemos por los libros y documentales llamado planeta Tierra.

Esta condición de astronautas quizás nos haya facilitado esa idea que tanto ha calado en nuestra especie y que nos permite vernos “diferentes” de cualquier otra criatura. Quizás el ser unos astronautas haya asentado la idea de que somos “inteligentes”, creativos por aquello de haber construido un mundo virtual, artificial, donde eso conocido como naturaleza no tiene cabida. Lo único que importa es el dinero, la economía, la codicia, el mío, mío, mío, factores que quién sabe, quizás, nos hayan desconectado de esas antiguas y universales verdades que nos mantenían conectadas a lo que algunos califican como “Madre Tierra”.

Me solidarizo, para terminar, con las palabras de otra mente que yo considero, cuanto menos, interesante:

Escucho en mis sueños las voces de las generaciones futuras. Puedo escuchar sus gritos, gritos que viajan en el tiempo, gritos que nos dicen… ¿Pero qué estáis haciendo? ¿Pero es que no lo veis? Vivimos en un momento crítico. Hemos evolucionado para ser los líderes de nuestra comunidad biológica pero estamos yendo completamente en la dirección equivocada por lo que estamos devastando nuestro soporte Vital y, quién sabe, quizás estemos de camino al suicidio de nuestra propia comunidad“.

Os dejo un vídeo que en su momento colocó mi amiga Alejandra en su blog y que pienso que ahora viene como anillo al dedo….

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Responses

  1. Qué razón tienes, poco a poco nos cargamos a quien nos ha dado de comer hasta ahora. Siempre nos quedará los productos prefabricados de microondas, qué asco.
    Un abrazo.

    • Jose, a este paso me parece que no nos va a quedar ni el microondas…

      1 abrazo

  2. tu profe decia eso, yo me quedo mas con la de la Muchachada (nui)

    “no te digo ná, y te lo digo tó……”

    el video meleta

    no se trata de romper ventanas, ni farolas ni de caras, mejor, romper conciencias….

    • Muy buena la “cita”. Tú como siempre, en tu línea, jajajaja…. Y hablando ahora en serio Carlos, romper conciencias es una ardua tarea y más después de haberlas moldeado durante tanto tiempo el sistema imperante. Cuando uno nace “desconectado” y lo da como normal… ya me entiendes.

      Gracias por tu comentario y seguiremos intentando mantener la línea, porque aunque tan sólo rompamos una conciencia, menos da una piedra 😉

      Que vaya bien lo poco que queda de domingo.

  3. Qué post más auténtico, Perico!!!
    Invita a la quietud, a la reflexión, a la observación, a la coservación y a cuidar todo.
    Algún día te contaré una experiencia que tuve con un chimpancé en el zoo de Madrid. Qué ignorantes!!! (los humanos, no el primate)
    Cuando se mira a los ojos de los seres, cuando uno es capaz de integrarse en la naturaleza en silencio y serenidad todo cambia. Pero la manipulación y el aborregamiento viene de siglos y evidentemente no todos estamos en la misma evolución. Pero cada cual, desde su lugar y posibilidad debería contribuir dando lo mejor, cuidando y amando… ya sé, sueño, dicen. No lo creo. Conozco gente comprometida que vive así y merece la pena hacer el esfuerzo de ir cambiando y expandir la propia conciencia (una vez más, la conciencia)

    Perico, huimos de este lugar lleno de penitentes que hacen negocios bajo palio (jajaja), nos vamos a Atapuerca. Si descubro en qué punto de la evolución se jodió casi todo, te lo cuento 😀

    Besos a los dos, disfrutad

    • uVe ¡Pero qué auténtica eres jodía! Con eso de si descubres en qué punto se jodió todo 🙂 Pues ahora que lo dices, ya me dejas en un ay… Quedaré impaciente a espera de noticias tuyas 😉 A ver si con un poco de suerte te veo en la National Geographic dando un notición je,je, je, je…

      En Atapuerca no hemos estado, pero sí que topé con la exposición el año pasado cuando fuimos de viaje a Galicia con unos amigos, una pasada. Haz muchas fotos y aprende muchas cosas para el día que nos veamos que tenga yo algún reportajillo del que aprender y tú tengas muchas cosas que contarme. Una pena que finalmente no hayamos podido conocernos hasta el momento. En fin, como dicen los “sabios”, cada cosa tiene su momento… 🙂

      Un abrazo para los dos ¡Paleontólogos!

      P.D. Queda pendiente que algún día me cuentes tu experiencia con el chimpancé. Nosotros en el curso que hicimos el año pasado sobre etología de primates vimos algún vídeo que invitaba, y bastante, a la reflexión.

  4. Pues ¡¡que te voy a decir yo!!, que soy una gran simia, homínida, pero simia, y como simia la mirada de mi hermano me enamora, porque es mi pariente, aunque viva en las montañas de Virunga y todavía no haya podido hacerle la visita.
    Por culpa de esa mirada tan humana, a algunos les hacen prisioneros sin haber cometido otro delito que tener unos ojos que resultan familiares, la ignorancia es tanta que no saben que somos familia, les guste o no. Es una mirada que a diferencia de la de los homínidos “humanos”, permanece pura, destila nobleza, es rica en inocencia, en autenticidad, es más humana que la humana, le pese a quien le pese, porque la “humanidad” es en muchas ocasiones un rasgo que brilla por su ausencia en nosotros, los que nos llamamos humanos, mientras que en los homínidos no humanos, en los grandes simios, su condición de “humanos”, su “humanidad”, permanece inalterable. Un lio, pero espero que se comprenda. ¡Vaya condena parecerse a los humanos!, ¡vaya cruz les ha tocado en suerte!, porque eso precisamente es lo que les hace víctimas de nuestra crueldad más atroz, lo que les priva de libertad o les hace objeto de tropecientos estudios genéticos…donde alguien ve “un mono”, yo veo un pariente, pero no uno cualquiera, sino uno mil veces mejor que muchos de los humanos que danzan por el mundo cometiendo atrocidades a las que llaman “progreso” o a las que se creen que tienen derecho porque dicen que son seres “racionales”, aunque eso sea algo que se diga pero que no se vea en sus acciones. Las palabras vuelan, las acciones te definen como persona.
    “Querido hermano, ¡qué ojos más bonitos tienes!, no por su color, sino por toda la autenticidad que encierran, porque lo que se ven en ellos es lo que hay y no encierran dobleces. Tus ojos me enamoran el corazón”.
    Tuya, simia:

    Lorena.

    • Rubia, más que “hermano” yo diría “primo” ¿o no? 😉 ¡Cuánta razón tienes con lo del término “humanidad”! ¡Y cuánto daño han hecho los esquemas mentales que nos ha implantado esta “sociedad desconectada” que hemos creado!

      Gracias por tus palabras bombón.

  5. Prefiero hermano que primo, los considero hermanos más que primos. Te quiero chuli!

    • OK, si así lo quieres… que así sea.

      1000

  6. Perico!!!!
    Los arqueologos insisten en que cuando el homínido probó la carne, el cerebro evolucionó y así hemos llegado al día de hoy… pues yo, viendo lo que veo en el mundo, digo: para empezar, esa teoría no me la creo, hay otra que la tira abajo, pero esta cómoda y tragable. Y segundo: más nos hubiera valido seguir comiendo brotes y hierbajos entonces!!!
    Aquí lo que pasa es que hay que ganarse el derecho a ser llamado Ser Humano y llegar a ser Sapiens de verdad.

    Ya te contaré, esto y lo del chimpacé. Eso si, prepara pañuelos, no conozco a nadie que no haya echado lagrimilla por él.

    Muaks

    • El año pasado dejé planteada la pregunta en un curso que hice sobre etología de primates y la verdad, ni doctores en psicología, veterinarios o biólogos me supieron decir con certeza nada al respecto. Imagino que si indagas en este asunto habrá opiniones para todos los gustos, incluso tanto extremistas para una cosa como para la otra. Yo mi postura es que el hecho de comer carne es pura y duramente oportunista, un hecho que, como especie, nos ha beneficiado para poder sobrevivir a lo largo del tiempo. Si te fijas un poco en cómo funciona la Naturaleza, podrás darte cuenta de que los individuos más especializados son los más sensibles en cuanto a cambios en su entorno y en sus fuentes de alimentación.

      Y por cierto, aún me dejas más en ascuas con lo del chimpancé. Espero que algún día nos podamos ver para que nos cuentes tan entrañable historia 🙂

      1 abrazote

  7. […] Os dejo una muy breve historia que ha generado este post: Darro y Genil, a su servicio… y otro enlace para rememorar lo que nos costarían los servicios vitales que nos proporciona la naturaleza: Como decía una profesora que tuve… […]


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