Posteado por: Perico | 28 marzo 2011

De Lo Que Nos Han Privado Y A Otros Privaremos

 

Foto 1. Bisonte Americano.

Cuando se habla en términos de conservación de la biodiversidad, muchas veces se dice que seremos juzgados por nuestros sucesores por aquello que hemos sido incapaces de conservar. Otras tantas veces nos concentramos en el futuro y bien por descuido o desconocimiento que no nos paramos a mirar hacia detrás. La velocidad de nuestro actual estilo de vida nos hace: o bien ignorar el pasado, en el sentido de que no hay antecedentes porque las cosas son y han sido tal como las conocemos, craso error, o bien no caemos en la cuenta de que en el pasado se han cometido errores de los que tendríamos que haber aprendido para que no vuelvan a repetirse. Todavía somos unos cuantos a los que nos cuesta entender que, la historia, reciente o lejana, no está para encender pasiones sino más bien para hacernos reflexionar sobre aquello de “somos lo que fueron y serán lo que somos”.

Y rememorando la historia, hubo un personaje al cual le debo nula simpatía. Las películas lo han enaltecido muchas veces como un héroe, como un pistolero de primera, pero al que, si viviera ahora, me atrevería a pedir que lo enjuiciaran por crímenes contra la Vida y/o la biodiversidad. Dicho personaje fue, y al que le dediqué en su momento un post: Búfalo Bill.

Ahora bien, si tuviese que ejercer como abogado del diablo, pediría que se le eximiese de culpa debido a las circunstancias sociales y políticas del momento que le tocó vivir. También me remitiría al escaso o nulo conocimiento de las consecuencias que tendrían los actos del susodicho individuo sobre la biodiversidad en aquella parte del planeta. No obstante, los hechos están ahí, para bien o para mal. El señor Búfalo Bill, le guste a sus herederos, si es que los hay, o no, ha pasado a engrosar en mi opinión ese grupo de individuos de la especie humana que ha hecho que EEUU se distinga por haber sido la nación más rica del mundo que ha dado al traste con los dos fenómenos de migración más grandes de la historia: el de los bisontes de las grandes llanuras y el de la paloma migratoria de los bosques orientales.

A principios del siglo XIX se estima que unos 60 millones de bisontes correteaban por las grandes llanuras. La ecología de las manadas de bisontes será siempre un misterio en la medida en que aquellos que fueron testigos de esa vasta población tuvieron más interés por exterminarla que por estudiarla. Por muchos es sabido de esas migraciones anuales, desde las grandes llanuras donde pasaban los meses estivales hasta los valles de los ríos y áreas boscosas donde buscaban refugio para pasar el invierno. Sin embargo, en cuestión de décadas, una actividad frenética de codicia y lujuria sangrienta provocó que la especie fuera arrastrada hasta el borde de la extinción en 1880.

 

Foto 2. Ejemplo de la carnicería llevada a cabo con los bisontes. Montaña de cráneos.

 
 

Foto 3. Paloma Migratoria. Exterminada por el hombre.

Peor suerte corrió todavía la paloma migratoria la población de la cual, a principios del siglo XIX, anidaba por doquier a lo largo y ancho del NE y centro-norte de América del Norte. El número de individuos era tan grande que los anidamientos podían contarse por millones en algunas zonas. Cuando llegado el momento de migrar hacia el sur estas aves se reunían, las bandadas eran tan gigantescas que eran capaces de ocultar el sol durante días, dejando en penumbra la tierra sobre la que volaban. Aunque parezca mentira, esta especie se vio condenada a la extinción como consecuencia de una indiscriminada explotación comercial y “deportiva”. En cuestión de menos de un siglo, la paloma migratoria ya no podía encontrarse en estado salvaje y el último ejemplar en cautividad, Marta, moría en el zoo de Cincinnati el 1 de Septiembre de 1914.

Quizás, el estado demencial en el que se encuentra nuestra especie en relación con el planeta y el resto de formas que lo habitan, pueda justificar lo que ya ha ocurrido y en cierta manera actúe como una eximente. Pero desde ya hace unos años, sabiendo lo que sabemos y no haciendo lo que tenemos que hacer, las acusaciones y preguntas a las que nos sometan nuestros hijos, nietos, bisnietos y derivados estarán sobradamente justificadas.

Como bien dice David S. Wilcove en su libro “No Way Home”: La ironía es que el fenómeno de las migraciones se esfuma tal como entramos en la edad de oro para su estudio.

 

Os dejo los enlaces al lugar de donde he sacado las fotos:

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Responses

  1. Mira, la foto de los craneos de los bisontes lo dice todo, ahí se puede aplicar el refran de “más vale una imagen que mil palabras”, es lamentable.
    En USA también aniquilaron hasta no hace muchos años, a las águilas calvas, hasta que estaban ya al borde de la extinción y decidieron protegerlas cuando quedaban poquísimas parejas, que encima se vieron expuestas al veneno que tiraban en los campos y no dejaban de morir, esta especie volvió a empezar de cero como quien dice y es un milagro que tú y yo las hayamos podido verlas volar en Alaska.
    En cuanto a la paloma migratoria, me ha impresionado que tapaban el sol de tantas como eran. Me hubiera gustado ver la tierra a oscuras gracias a esta bandada de aves viajando por el mundo. En cuanto a Marta, triste final, triste destino, ser la última en su especie y encima de eso, ser privada de libertad y morir entre las rejas de un zoo.
    Sólo se me ocurre recordar aquello de “la tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos”.

  2. Como decía en mi muro del FB, el problema es que la historia la escriben los vencedores y, nos guste o no, no siempre se dice toda la verdad, más bien medias verdades. Por lo que he podido leer de diferentes fuentes, las migraciones de las que nos han privado nuestros antepasados tuvieron que ser algo espectacular. Los hay que dicen que las manadas de bisontes, que se podían contar por varias decenas de millones, podrían haberse visto desde el espacio. Lo mismo podría haberse dicho de los grandes bancos de atún.

    Concretamente en EEUU, la vida salvaje rebosaba nunca mejor dicho, de vida, hasta la llegada del hombre blanco que, no sólo el muy canalla e ignorante la diezmó sino que encima alteró la vida de sus antiguos habitantes realimentando el proceso.

    Lamentablemente nos enfretamos a dos cuestiones que poco importan a muchos y mucho importan a unos pocos ¿A quién apuntamos como culpable de este desacato? ¿A quién importa la verdad?

    Gracias por tu comentatio bombón.

  3. […] dejo un manifiesto para meditar y atentos por que el biocidio de los bisontes está […]

  4. a veces me pregunto, que pasaría si otra especie “superior” decidiera cazarnos y nuestros armas no pudieran defendernos,quizas y solo quizas podriamos darnos cuenta de lo que vivieron esas otras especies en manos nuestras. digo nuestras porque aunque no uso un arma para matarlas mi inconciencia y apatia las mata igual. SIGAMOS ASI, y les heredaremos a las generaciones futuras un DESIERTO.

    • Estoy completamente de acuerdo contigo Anónimo. Después de más de dos años de haber escrito este post, esta tarde, como cita del WhatsApp, me ponía una cita que viene como anillo al dedo a este lugar y a lo que comentas/comentamos: saber lo que hay que hacer y hacerlo son dos pasos distintos.

      Gracias por tu visita, por tu comentario y que tengas un estupendo inicio de semana.


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