Posteado por: Perico | 17 julio 2010

Pequeño pero Matón

Foto 1

Ya hace un tiempo que leí un libro una de cuyas partes me recordó una de tantas interesantes conversaciones que tuve con cierta persona a la que tengo en gran estima. En concreto estábamos hablando sobre el tema del cambio climático y derivados y David, como entre otras propuestas, me planteaba la cuestión, a pesar de que no coincidiéramos, de hasta qué punto algo tan pequeño como nosotros pudiera estar incidiendo en una maquinaria tan grande como la del clima. Ahora no podría reproducir exactamente sus palabras, simple y llanamente porque no me acuerdo, pero vaya, que en aquel momento me dije para mí mismo: ¡Vaya! Buena pregunta y buen planteamiento para pensar sobre ello.

Buscando respuestas al planteamiento, pensé que la cuestión es que si tuviéramos la suerte y la oportunidad de estar en una estación espacial dando vueltas alrededor de esta bola azul ¿Qué es lo que veríamos? Sobre todo, eso, un inmenso océano azul y una parte más pequeña de tierra con tonos verdes y marrones. También tendríamos la ocasión de ver grandes zonas, aunque lamentablemente ya no tanto como antaño, cubiertas por el hielo: Antártida y Groenlandia. Y para terminar, si miramos por encima intentando seguir la tangente de la superficie, veríamos un fino manto conocido como atmósfera que contiene montones de unas cosas que parecen rizos blancos: las nubes.

Desde el enorme océano hasta la pequeña nube, todos son gigantes si los comparamos con la obra del hombre a simple vista, porque incluso las más grandes infraestructuras construidas por este primate son prácticamente indetectables para la vista a esas alturas. Así pues, desde este punto de vista, tal como mi buen colega proponía ¿Realmente ha sido nuestra mano capaz de alterar la enorme maquinaria del clima? La cuestión es que difícilmente a día de hoy podemos dudar del impacto del hombre en el clima a mayor o menor escala y por lo menos en lo que se refiere a las dos últimas centurias (en referencia a los gases de efecto invernadero dióxido de carbono y metano).

Para algunos estudiosos del tema la cuestión no es preguntarse si el planeta se está calentando por la mano del hombre o si lo calentarán las futuras generaciones. Para ellos la verdadera cuestión debería ser ¿Cuánto estamos calentando el planeta? Parece que para esta gente los dos primeros planteamientos están bastante más claros que el tercero.

Otra pregunta que muchos podrían plantear sería: ¿Será el calentamiento bueno o malo? La respuesta aquí variará en función de cómo el individuo preguntado vea afectados sus intereses económicos o personales, nada más.

El que suscribe no es historiador ni científico e imagino, o me gustaría imaginar, que somos muchos en la calle los que nos preguntamos o nos hemos preguntado alguna vez porqué estudiar restos del pasado. Yo ya rara vez me lo planteo partiendo de la premisa de que siempre hay cosas que aprender de otros tiempos, porque nos puede ayudar a entender porqué somos como somos y no repetir los errores que otros cometieron.

Durante mucho tiempo, afortunada o desafortunadamente, fuimos pocos y nuestro estilo de vida, cazador-recolector, apenas tenía impacto en el planeta. Durante todo ese tiempo, en general, nuestro clima estaba en manos de los cíclicos cambios de nuestra órbita alrededor del Sol (entre otros factores). Pero hay una hipótesis que apunta a que hace unos 12.000 años, para bien o para mal, hubo un punto de inflexión: descubrimos la agricultura. Los cazadores-recolectores se movían de acuerdo con la época del año, con lo cual el impacto sobre los entornos no era permanente e iba variando, por lo que el abandono de unos ecosistemas permitía su recuperación hasta la temporada siguiente, pero llegada la agricultura, nuestra vida se hace más sedentaria y cómoda, estableciendo un impacto continuo sobre los entornos donde la gente se asentaba. Habíamos conseguido una disponibilidad fija de alimentos en el espacio y continua en el tiempo, lo que también permitía un aumento de la población (no olvidemos que para los pueblos nómadas niños y ancianos eran un “lastre”). Pienso que si tuviéramos la oportunidad de ver ese proceso tal como en una película, desde el espacio habríamos observado una variación de color desde el verde oscuro hasta un verde claro, cuando no con matices marrones, en zonas de China, India, sur de Europa y norte de Africa. La razón respondería a lo que comentaba antes: la gente se agrupó en ciudades que requerían de más sitio para vivir, cultivar el campo, pastoreo y zonas boscosas para madera que permitía cocinar y calentarse.

Y hasta aquí una historia, que a lo mejor con algo menos de detalle, he comentado alguna vez pero que quizás debería abrirnos los ojos para ver con mayor amplitud de miras porqué el clima está respondiendo como lo está haciendo. Una más que buena parte de los debates que está habiendo sobre el asunto del cambio climático centran el origen de los males en la revolución industrial, es decir, yéndonos hacia atrás unos 200 años más o menos, pero quizás el asunto sea todavía más antiguo, anterior a las ciudades, a la escritura y a unas cuantas religiones. Quizás lo interesante ahora sería ver lo que ha ocurrido hasta este momento para que, en un futuro, alguien, pueda decir que fuimos lo suficientemente inteligentes para rectificar y comenzar a cambiar el rumbo de los acontecimientos, de cómo se hacen las cosas y de cómo relacionarnos con un planeta azul que da soporte a nuestras vidas.

 
 
 
P.D. Origen foto 1 aquí.
 
 
 
 
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Responses

  1. Hola Perico,
    Como siempre…buena reflexión.

    • Como siempre… gracias por tu comentario xicuela 🙂

  2. Yo soy un pelin corto en estos temas, pero creo que es absolutamente imposible abanzar en la dirección correcta si olvidamos el pasado.Y si, es cierto que da la impresión de que poco podemos hacer para cambiar el mundo, pero como dijo Saramago “ Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los que nos gobiernan y no hacemos nada para contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos´´.

    • Cada sociedad, en cada momento, ha tenido lo que se ha merecido y la nuestra no escapa, ni escapará, aullemos o no. Vivimos en una sociedad llena de “esques”, porque no nos engañemos, la inmensa mayoría de nosotros tiene un “esque” para justificarse. Y algunos ni eso. Prueba reciente de ello es algún que otro blog estadounidense que he visitado y donde no hacían más que lamentarse sobre la tragedia del golfo de México y sobre qué se podía hacer para ir dando solución al asunto. Mi propuesta fue sencilla: cuando lleguen las vacaciones pilla la mochila y colabora con las tareas de limpieza de entorno y de fauna, que buena falta les hace y les hará. El resultado días después es que nadie había contestado ni para bien ni para mal, activé las alertas de seguimiento de comentarios y todavía no ha sonado ninguna. No quiero ser malpensado pero…

      Gracias por tu comentario.

      Un abrazo.

  3. Interesante.
    He tardado en dejarte comentario pues lo he leído varias veces y al final pienso que la “revolución industrial” puede tener muchas, o todas las papeletas, pero hay que comprometerse en otro estilo de vida, ser coherente y como bien dices en tu comentario, hacer algo, lo que cada uno buenamente pueda y dónde le vibre.
    No es más cómodo comprar en el super bandejas de fruta o verdura con embalaje innecesario, por ejemplo… coherencia y responsabilidad.
    Bla bla bla… ya me conoces 😉

    Un abrazo.

    • Hola maja:

      Mi opinión al respecto es que esto que está ocurriendo con el clima es un proceso que tenemos que observar a lo largo del tiempo y podríamos coincidir en que sí, que digamos que la revolución industrial y lo que vino a continuación fue la gota que colmó el vaso.

      No obstante, hay una observación paralela y que digamos coincide en el tiempo, y es la interpretación que han hecho algunos hombres de ciencia comparando a la especie humana con un virus que infecta nuestro cuerpo. Digamos que mientras el número de invasores está dentro de un margen, estos van creciendo y te vas sintiendo o comienzas a sentirte raro, aunque en general todo marcha bien. Cuando el número de invasores alcanza un punto crítico, lo que había tardado en acelerarse se dispara de repente, aparecen los síntomas evidentes de la enfermedad, has llegado al punto de inflexión (resumiendo, necesitas algo de tiempo para ponerte malo y muy poco para ponerte muy malo). Si comparamos el tiempo que transcurre desde que se te infecta (nacimiento agricultura), hasta que realmente comienzas a sentirte malo (revolución industrial), verás que, como te decía al principio, se podría dibujar una gráfica paralela.

      De momento se trata de una hipótesis que hasta la fecha ha salido indemne de todas las refutaciones a las que ha sido sometida y creo, a pesar de ser un profano en el asunto, que la cosa promete, es más, creo que da explicación a preguntas planteadas que por un momento podrían cuestionar el planteamiento de que los humanos tengamos buena parte de culpa en referencia a lo que está ocurriendo con el clima.

      Besos.


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