Posteado por: Perico | 23 junio 2010

Una de Indios

Foto 1. Indígena penan.

Por muchos es sabido que pobreza y medioambiente van de la mano, así que a esta regla no escapan ni los indígenas que habitan en tierras que nunca el hombre “supuestamente civilizado” ha pisado. Y concretamente, en este post, me centraré en la que se le ha venido encima a la población indígena de los penan.

Nuestros helados o biocombustibles necesitan del aceite de palma y han sido, como viene siendo habitual, las dichosas plantaciones de este cultivo con las que la empresa Shin Yang ha reducido a una minúscula parte el bosque que rodeaba a esta comunidad indígena. Parece ser que el desastre estaba servido: Tras arrasar el bosque y quedarse sin la valiosa madera, Shin Yang decide poner en marcha el negocio de la palma.

Tal como me pasó a mí cuando me enteré de esto, muchos os preguntaréis dónde diablos está viviendo esta gente. Pues esta gente está viviendo muy lejos, en Sarawak, Malasia, pero nos está afectando a todos porque la deforestación incontrolada está provocando que países físicamente pequeños, estén haciendo unas aportaciones tremendas a efectos de CO2.

El líder de los penan alega que Shin Yang planea ocupar toda la tierra porque, según la empresa, esa tierra no les pertenece, lo que no entra en la cabeza del líder tras doce generaciones viviendo en ese mismo enclave.

Foto 2. Bebé de orangután.

A pesar de haber visto con mis ojos la tremenda deforestación a la que se está sometiendo Malasia, ellos alegan que “sólo” el 50% del bosque está siendo deforestado, el autor de la fuente de información de donde bebo está asombrado ante la imposibilidad de ignorar el impacto de la plantación del aceite de palma. Que se lo pregunten a los orangutanes que literalmente son fusilados, cuando no mutilados, o arrancados de sus bosques. Que se lo pregunten a los elefantes pigmeos, cuyas rutas migratorias se están viendo afectadas por los cultivos de palma que se han convertido en un caballo de Atila, que nunca mejor dicho, allí por donde han pasado no ha vuelto a crecer la hierba, pues si por algo destacan los suelos selváticos, es por ser bastante pobres una vez se les retira su cubierta vegetal primaria.

Hay personajes o corporaciones que no quieren ni oír hablar del asunto, pero guste o no, esto es lo que ofrece un cultivo de palma mal gestionado: que lo que fuera un bosque lleno de vida animal (incluida la humana) y vegetal se haya convertido en algo poco más que un desierto. Los nativos se reúnen y lo comentan: “No hubo debates oficiales. La empresa se trasladó aquí y puso señales que decían que el Gobierno le había dado permiso de plantar aceite de palma en nuestra tierra”.

Dicen que los penan llevan inmersos en esta guerra 20 años.Una guerra en la que seguramente buena parte de su origen estará en nuestro consumo inconsciente y desmesurado de recursos. Lo que antaño era una previsión hoy es una realidad: Ya hay aldeas cuyos bosques están tan degradados que no queda caza, los ríos se han convertido en ciénagas y los peces han muerto.

Los penan no quieren dinero, tan sólo quieren recuperar su bosque, que se regenere y les permita seguir alimentándose.

Como decía un lector, Manuel Ramos, en la revista Geo:

¿Qué es una patria?
¿El lugar donde naces?
¿El sitio donde creces?
¿El lugar con el que te sientes identificado?
Las patrias son un invento.
Ojalá no existiesen fronteras…

Quizás no tenga mucha relación con la historia que cuento, pero de alguna manera o de otra, quizás yo, en el lugar de los penan, en algún momento me lo habría planteado.

 
 

P.D. Origen foto 1 aquí.

 
 
 
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Responses

  1. Esto no es nuevo. Sólo cambian los lugares para sacar tajada y los que la sufren.
    Está claro que ser indígena es sinónimo de no valer nada. Y me remito a las llamadas “reducciones” (Chile, en concreto, La Araucania), “reservas” bla bla bla.

    Que sigan cargándose el planeta por enriquecerse, que sigan apabullando a seres humanos. Al final, todos acabaremos en el mismo saco y entonces, lo mismo, les aporreamos… aunque sea tarde, que se lleven unos buenos palos.

    Un barazo, Perico. Como siempre, muy interesante.

    • Gracias por tu comentario uVe. A ver si antes de que termine el martes puedo escibir otro post.

      Buenas noches y, como decía en el anterior post, disculpa el retraso.

      Un beso.

  2. Los biocombustibles nos van a llevar a la ruina y encima dirá que es por culpa de los “ecologistas”.
    Una pena que como tantas veces, las buenas ideas sean tan mal llevadas a la práctica.
    Un saludo.

    • Hola Iñaki, yo creo que el problema reside en que todavía son muchos los que no saben llevar a cabo los negocios sin que los arrastre la codicia. Y como tú bien dices, la salida fácil es decir que las cosas han salido mal por culpa de los “ecologistas”.

      Un saludo y gracias por tu comentario.

  3. […] Una historia al respecto que ya hace un tiempo conté: una de indios. […]


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