Posteado por: Perico | 7 junio 2010

Quién Es Quién En Este Juego – Parte II

Foto 1

Muchos serían los que por estas tierras viven a los que si preguntáramos por el lobo y su deambulación por estos lares dirían, en el mejor de los casos, que no tienen ni idea o piensan que ese animal queda muy lejos, o en el peor de los casos, el mejor lobo en un cuadro. Así que para conocimiento general de todos, dicen los entendidos que el lobo fue una especie común por estas tierras de Castellón, pero la fuerte presencia humana en la zona de costa, las siempre peliagudas y más que cuestionables cuestiones religiosas, así como la continua persecución, hicieron que el lobo dejase de corretear por estas tierras hacia principios del siglo XX.

Ya ha habido algún que otro cazador o escopetero al que le he dejado caer el asunto, sobre todo cuando se autocalifican de ser los más ecologistas(aunque tengo que reconocer que todavía quedan algunos con dignidad y humanidad: leed esta noticia). En ese caso la salida más apropiada es: Bien, estamos de acuerdo, así pues, entiendo que estás por la labor de que los ecosistemas funcionen de la manera que toca, entonces ¿Porqué no dejáis al lobo que ocupe el puesto que se merece y realice su función? Es en ese momento cuando les cambia la expresión, hay unos segundos de silencio y una vía de salida es ¡Aquí el lobo no pinta nada! ¡Ah, amigo! ¿Me puedes decir entonces cómo enfocar tu postura ecologista? Porque la verdad es que es un tanto peculiar… Me huele a mí que lo único que te interesa es pegar tiros y para más inri con los supermercados llenos de carne y/o cadáveres (según se mire).

Pero hagamos un poco de memoria histórica y tiremos del refranero: “De fuera vendrán los que de tu casa te echarán”. Esto ha sido lo que le ha ocurrido al lobo. Amig@s, los antecesores del lobo han recorrido estas y otras tierras durante la nada despreciable cantidad de 38 millones de años, es decir, muuuuuuuuuucho tiempo antes de lo que ahora yo califico como plaga humana llegara por estas tierras. Los lobos han sido auténticos todoterreno de la evolución, pues han convivido con osos y hienas del tamaño de leones, hasta que las circunstancias evolutivas, y no la voluntad humana, quitaron del medio a todos los grandes superdepredadores, dejándoles hecha la cuna para que se alzaran en la cadena trófica, volviéndose más compactos y grandes, y finalmente haciéndose dueños de los ecosistemas mediterráneos.

LLegada la plaga humana, que siendo considerado en aquel momento no lo era, aunque mis dudas van en aumento, y que de manera unilateral tiene la santa jeta de calificarse como sapiens sapiens, supone para los lobos un competidor que comienza a desplazarlos de sus dominios. Aún así y en esos momentos, parece ser que el lobo era el animal más temido y respetado de la península (de hecho, se dice que hubo guerreros íberos que en sus indumentarias tenían representaciones del lobo, ganándose fama de feroces y terribles). Aún así, las cosas comenzaban a ponerse difíciles para el canis lupus, pues conforme llegaban más invasores humanos, parece ser que éstos llegaban con armas cada vez más potentes, los centros urbanos y el comercio comenzaban a expandirse, obligando al “cuatro patas” a retirarse hacia las montañas.

Dicen que si algo puede ir a peor lo hará, así que media vuelta más de rosca con la llegada de los musulmanes porque con ellos la ganadería y agricultura crecen de manera notable, lo que supone grandes superficies de terreno roturadas y un mayor cuidado del ganado, derivando esto en la expulsión definitiva del lobo de la costa y valles valencianos. Y no contentos con esto, se echa más leña al fuego: al problema anterior se suman las monterías y búsqueda de cubiles para dar muerte a los lobos.

Foto 2 - Rey Jaime I "El Conquistador"

Y ahora que ya hemos cantado línea, vayamos para bingo. Los musulmanes fueron chulos, pero nosotros los cristianos parece ser que todavía lo éramos más. Fue con el rey Jaime I, a quien hasta no hace mucho tenía en cierta estima y a quien de modo unilateral he cambiado su apodo de “el conquistador” por el de “el matalobos”, con quien el lobo comenzaría a sufrir una verdadera persecución que duraría hasta su total exterminio. Ese Dios cristiano omnipotente, tan bueno, tan sabio y que parece ser que nos ama tanto, creo que no ha tenido la misma disposición para con los lobos, más bien todo lo contrario. Una pandilla de gañanes en el nombre de un Dios al que cuestiono bastante, que tenían sometida una sociedad hasta el punto de que si aprendías a leer te podían meter un paquete de tomo y lomo, dan lugar a una serie de creencias que asociarían a la especie con el Mal ¡Manda huevos! Así que, ni cortos ni perezosos, esta pandilla de impresentables presenta al lobo como un ser maligno, devorador de niños y de ovejas, que debería ser exterminado siempre que se pudiera. Abierta la veda y en vista de que las monterías contra el lobo no eran todo lo efectivas que se esperaba, se opta por darle una muerte como Dios manda: se utilizarían trampas de lazos, estacas y búsqueda de loberas en época de crianza. Y así durante años, años y años hasta la llegada de las armas de fuego y la estricnina, sellándose el destino del lobo y pagando por cada uno que se trajese muerto. Y fue concretamente el veneno, ese arma que no conoce fronteras, el que trajo la desaparición definitiva del lobo a la costa levantina a principios del siglo XX.

La pregunta que cabe ahora es ¿Volveremos a ver el lobo por aquí algún día? Hay gente que no quiere oír ni hablar del asunto, cosa de la que puedo dar fe hablando con un pastor en Extremadura. Y sin embargo, al igual que otras especies también conocidas en ciertos entornos como dañinas, hay muchos que se pasan por el forro el papel de saneador ecológico que podría llevar el lobo en zonas donde abundan la cabra hispánica y el jabalí. Los miedos, reticencias y quizás el desconocimiento sean los problemas a resolver. Aún así, comentan los expertos, que tarde o temprano, el lobo volverá. La cuestión es que para entonces, si no hemos resuelto el problema, más de uno se encuentre esperándole con escopeta en mano.

También dicen que algunos sectores cinegéticos no verían con malos ojos la llegada del lobo. Pero cuidado que no a cualquier precio: la condición es que pueda ser abatido como trofeo, pues como siempre, hablamos de dinero y se comenta que allí donde se puede cazar al lobo, se mueve mucho el todopoderoso caballero Don Dinero. Esta es la cara sangrienta de la moneda, pero no olvidemos que hay una más interesante: la del turismo rural promovido por la presencia del lobo, el cual, en ciertas zonas de España se estima que podría llegar a menear la nada desdeñable cifra de 3.000.000 €. Y por último, y no menos importante, no nos olvidemos de los ganaderos a quienes por un lado el Gobierno tendría que apoyar con perros guardianes e indemnizaciones. Y en mi opinión, parte de esos gastos deberían ser sufragados por los consumidores de carne, es decir, comer carne no es gratuito, ni por recursos consumidos ni por el efecto sobre los ecosistemas.

En fin, veamos cómo se desenvuelve el asunto en un futuro en un país este donde el uso de la escopeta, el veneno y los lazos, todavía en unos cuantos sitios, prima sobre el diálogo.

P.D. Origen Fotos: Uno y Dos. La información básica sobre el lobo la he obtenido de Julio García Robles a pesar de que yo luego le haya dado mis matices personales y visión sobre el asunto.

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Responses

  1. Hola Perico,
    M’ha agradat la teva entrada. Sempre s’aprenen un munt de coses. No sabia res del llop per esta zona ni molt menys del conegut conqueridor, però si que havia sentit que el llop no era molt estimat, pq es menjava les ovelles i molta gent el matava. Espere que dins uns anys puguem veure llops igualment que fa poc vaig veure un porc senglar, una tortugueta i un eriçó per la zona del desert de les palmes.
    Saludets a tu i a Lorena

  2. Ah! Vaig veure que havies ficat l’enllaç d’Internatura 🙂 La web té coses molt interessants.
    Molts saluwikis i bon diumenge!

    • Hola Ani, la veritat és que poques vegades he sentit parlar del llop per a bé. Però fins a dia de hui i si no estic mal informat, em consta que els ramaders reben ajudes prou raonables pel tema del llop, no asoles pels diners sino també pel tema dels gossos.

      Antany, les accions portades a terme podrien ser més o menys discutibles, però a dia de hui, com a espècie “invasora”, pense que ens tenim que replantejar-nos la manera de relacionar-nos amb la resta de formes de vida. El problema és que patim molt de miopia i encara veiem la palla a l’ull de l’altre quan al nostre tenim una biga que done por.

      Tinc que ficar post en breu, de tota manera avance un enllaç que volia ficar a l’apartat d’informació oficial: El mastín, un aliado para el ganadero.

      Gràcies pel teu comentari.

      P.D. Si alguien quiere traducido este comentario que no dude en pedirlo, lo haré encantado.

    • Respecte als enllaços, vaig col·locant cosetes que crec que valen la pena 🙂 Espere que vos siguen d’utilitat.

      Perico


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